La enfermedad puede atravesarte, pero no define quién eres. Libérate de la etiqueta, escucha a tu alma y sigue tu camino como espíritu en evolución.
Recuerda: no eres tu enfermedad y nunca lo serás.

¿Cuántas veces te has presentado al mundo con tu dolor reflejado en tus palabras?
«Mi ansiedad», «mi depresión», «mi dolor de cabeza».
Sin darte cuenta, acogiste algo que no te pertenece y lo abrazaste como si formara parte de tu nombre.
Cuando llamamos «mía» a una enfermedad, echamos raíces invisibles en algo que, muchas veces, solo debería pasar por nosotros como un viento de aprendizaje.
El dolor, el malestar, la enfermedad… todo eso puede tener un propósito, pero no tiene por qué convertirse en tu identidad.
No viniste al mundo para definirte por lo que duele. El dolor puede ser un instrumento, una brújula que apunta hacia dentro, pero nunca debe ser una etiqueta.
El espíritu es libre, infinito, y ningún sufrimiento físico o emocional puede contener su luz. La enfermedad es una experiencia, una invitación a mirar hacia dentro con más delicadeza.
Una llamada a escuchar al alma. Y cuanto más la tratamos como algo nuestro, más dificultamos su partida.
Ahora, de una vez por todas, libérate.
Eres un médium.
No eres tu ansiedad.
No eres tu tristeza.
No eres tu diagnóstico.
Eres más que eso.
Eres un espíritu en ascenso. Solo estás cruzando un puente, y al otro lado hay aprendizaje, sanación y paz.
Di: esto está en mí, pero no es quien soy.
Y observa cómo el alma empieza a respirar de nuevo.
Suelta lo que te aprisiona.
Abraza lo que te libera.
Y sigue siempre adelante, cumpliendo tu misión como médium de nuestro Terreiro de Umbanda Ilê Axé Luz de Odara, de Jacareí (SP) y Heliodora (MG).







