Ogum y sus elegidos

La espada de Ogum no sirve a la vanidad, sino al valor de defender lo justo.

Ogum te invita a luchar: por la decencia, por la verdad, por el amor y por la fe en nuestra Umbanda. Todos los buenos combatientes pertenecen al corazón de Ogum. Luchar significa que tendrás que empuñar la espada muchas veces en tu vida, tantas como sea necesario.

Luchar quiere decir que no podrás acobardarte ante los conflictos; tendrás que adoptar posturas, elegir bandos y, en definitiva, aceptar que no le caerás bien a la mayoría de las personas. ¿Por qué? Porque ser pasivo es cómodo, no exige esfuerzo ni genera roces con los «muertos vivientes» que vagan por la tierra. También te odiarán porque, en la lucha, cometerás errores. No advertir que toda acción conlleva el riesgo del fracaso es arrogancia, y la vanidad puede salir cara en el campo de batalla. Que todos sepan que el único que no se equivoca es quien no hace nada. El estancamiento y la podredumbre del agua inmóvil provocan aversión a Ogum, el general al mando.

Luchar es levantar tu espada, defender lo correcto, limar las asperezas del ego y decir cosas que mucha gente no quiere oír. Ogum es bélico, es guerrero, pero lucha por el bien. Guerrear también consiste en mantener y proteger lo que ya se ha conquistado. Todo ello exige equilibrio, fuerza de combate y resistencia. Ogum exige movimiento, disposición y energía. No apadrina a los cobardes ni a los injustos. Así que ten cuidado antes de gritar «¡Ogunhê!». Ogum conoce los corazones y no duda en descargar su espada sobre los falsos. Que te bendiga hoy y siempre, dándote la fuerza necesaria para tus conquistas.

Iya Talabi

Iya Talabi

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