đŸ•Šïž OxalĂĄ: La dualidad oculta

De la calma a la furia interior en cuestiĂłn de segundos.

Pai OxalĂĄ, el gran OrixĂĄ de la paz y la serenidad, suele asociarse con la tranquilidad que envuelve sus pasos. Sin embargo, adentrarse mĂĄs profundamente en la esencia de OxalĂĄ es descubrir una marcada dualidad que lo caracteriza de manera Ășnica.

Aunque muchos destacan su aura pacífica, es vital reconocer que incluso la mayor calma puede ocultar un torbellino de emociones, y que hasta la tranquilidad mås profunda puede transformarse en una furia intensa. Al igual que la miel, que al calentarse se convierte en una sustancia ardiente capaz de quemar, Oxalå también posee una faceta que va mås allå de su dulzura.

Bajo la superficie tranquila reside una fuerza poderosa, capaz de manifestarse con una intensidad sorprendente cuando las circunstancias lo exigen. La furia de Oxalå no es una debilidad, sino un recordatorio de que incluso la divinidad mås pacífica es capaz de proteger y defender, con una pasión inquebrantable, a quien deposita en él su confianza.

Del mismo modo, la imagen del agua en calma esconde una realidad compleja. Oxalå nos enseña que la calma puede ser traicionera, como el agua aparentemente tranquila que oculta el poder de ahogar. La dualidad de Oxalå nos recuerda que, detrås de su serenidad, existe una profundidad oculta que puede envolvernos y desafiarnos.

Pai OxalĂĄ es un testimonio vivo de la armonĂ­a entre paz y fuerza, serenidad y furia. Nos enseña que la verdadera sabidurĂ­a consiste en abrazar ambas facetas, comprendiendo que la dualidad es una parte esencial de la experiencia humana y espiritual. Por tanto, al rendir homenaje a OxalĂĄ —ya sea en un festival o en un terreiro—, es fundamental recordar que su calma es solo un velo que cubre la intensidad de su naturaleza multifacĂ©tica.

El rey y la corona del recogimiento
Si la cabeza de una persona la convierte en rey, el recogimiento es su coronaciĂłn. Los cabellos que caen reciben la mayor corona del mundo. Los ojos que se bajan observan toda la tierra que pueden conquistar bajo sus pies.

La ropa de colores, sustituida por ropa blanca durante varios días, es un regreso al inicio de la vida. Es como si volviéramos a ser bebés: una hoja en blanco que se escribirå bajo los auspicios de nuestro camino y de aquello que elegimos en el Orun, junto a nuestros ancestros. Nuestras aptitudes se convierten en talentos; nuestras ataduras se revelan frågiles ante una vida que acaba de comenzar de nuevo.

No nos volvemos mejores que quienes no comprenden nuestro retiro; sin duda, somos mejores de lo que Ă©ramos antes de Ă©l. De ninguna manera nos convertimos en superhĂ©roes o monjes inalcanzables. Al contrario: percibimos aĂșn mĂĄs cuĂĄl es nuestra sombra y el poder que ejerce sobre nosotros, cuĂĄnto nos dejamos controlar por aquello que solo nosotros mismos podemos combatir.

El OrixĂĄ no cambia el carĂĄcter de nadie.

Nuestros defectos seguirĂĄn necesitando ser corregidos y extirpados de ese cuerpo que recibiĂł el mejor cuidado y consuelo para reinar sobre su propia vida. Si asumimos el papel de protagonistas junto al OrixĂĄ, no es justo que nuestros errores de formaciĂłn nos roben la luz o nos aparten del camino, pues se nos ha abierto un mundo de posibilidades.

El OrixĂĄ no hace milagros, pero trae las herramientas. MĂĄs allĂĄ de los hierros de Exu, las dagas o los OfĂĄs, nuestra mayor herramienta pasa a ser la capacidad de reflejarnos en aquellos a quienes rendimos culto, trayendo sus ejemplos, energĂ­as y arquetipos para que reinen con nosotros en los dĂ­as que vendrĂĄn.

El milagro, a todos los efectos, corre por nuestra cuenta.

Que mi Ori y nuestros Oris nos permitan ser nuestros propios reyes y reinas.

Iya Talabi

Iya Talabi

Mantente al dĂ­a de nuestras noticias & ofertas

SuscrĂ­bete a nuestro boletĂ­n

Comentarios

Deja una respuesta

Tu direcciĂłn de correo electrĂłnico no serĂĄ publicada. Los campos obligatorios estĂĄn marcados con *