Honrar a los ancestros es permitir que el linaje sane el pasado y fortalezca el destino.
Orixá Egúngún

Momento de aprendizaje con Iyànìfà Talabi
Todos llevamos la herencia ancestral en nuestra forma física (ADN), en la personalidad y en la forma espiritual. Estas características son legados de nuestros antepasados que pueden ser positivos o negativos.
Tomemos como ejemplo una familia que tiene la costumbre de engañar a las personas o de fomentar discordias. Egúngún corrige estos problemas a través de Ebó o de procesos iniciáticos que favorecen al devoto. Como los ancestros que vivieron estos problemas en la Tierra desean que sus descendientes tengan una existencia más favorable, actúan modificando actitudes y comportamientos inadecuados. Estas correcciones benefician no solo al iniciado, sino a todo su linaje. Egúngún corrige el Orí del ser humano para favorecer su existencia.
Una práctica saludable en el culto a Egúngún es el respeto al Orí ajeno: no mentir, no hablar mal de los demás, no engañar, no traicionar, ni ser falso o manipulador. Estos defectos de carácter destruyen el Axé. Todos nos equivocamos, es algo inherente al ser humano; lo que no podemos hacer es descuidar la corrección de esos errores.
Así como Iyami Osoronga representa la fuerza femenina, Egúngún representa una colectividad de ancestros venerables. La cultura africana conserva con intensidad el respeto a los antepasados. En Nigeria, en muchas aldeas, los ancestros son enterrados en la propia casa —en el patio, en la sala o en las habitaciones—, reforzando la creencia de que trabajan sin cesar para protegernos, bendecirnos y velar por nuestro bienestar.
En el Ebó y en la iniciación de Egúngún se eliminan males de generaciones pasadas. El iniciado adquiere una nueva perspectiva de vida al cambiar sus actitudes respecto a su destino. Además, Egúngún trabaja en la defensa frente a los ataques de enemigos y es un Orixá con un gran poder de combate.
Mitos y verdades sobre Egúngún
Falso: Egúngún es un espíritu malo o sin luz.
Verdadero: Egúngún no es un espíritu errante. Quien afirma eso desconoce el culto tradicional Yoruba y los fundamentos aquí expuestos.
Falso: Solo los hombres pueden iniciarse en el culto.
Verdadero: Tanto hombres como mujeres pueden y deben iniciarse. Al fin y al cabo, las mujeres también tienen ancestros masculinos y todos deben rendir culto a su ancestralidad.







